- En el marco del Día Mundial del Turismo incorporan atracciones para fortalecer su oferta
RedFinanciera
La frontera entre una atracción y un destino turístico está cambiando. En México, parques temáticos, acuáticos, experiencias inmersivas, centros de entretenimiento y otros tipos de atracciones tienen un papel cada vez más relevante en el desarrollo y posicionamiento de los destinos.
De acuerdo con el más reciente Estudio de Impacto Económico de IAAPA para América Latina y el Caribe, la industria de atracciones en México generó US$11.3 mil millones de impacto económico, 89 millones de visitas y más de 272 mil empleos. México representa aproximadamente un tercio de los ingresos de la industria de atracciones de la región.
“La relación entre turismo y atracciones es cada vez más bidireccional. Algunos destinos incorporan atracciones para fortalecer su propuesta, mientras los operadores desarrollan hoteles, transporte, gastronomía y nuevas experiencias para generar viajes más completos”, señaló Paulina Reyes, Vicepresidente y Directora Ejecutiva de IAAPA para América Latina y el Caribe.
Cuando el destino incorpora la atracción
México ofrece diversos ejemplos de esta evolución.
En Nuevo Nayarit, VidantaWorld integra atracciones y espectáculos dentro de un desarrollo turístico con una importante infraestructura hotelera, incluyendo a Cirque du Soleil LUDÕ su nuevo BON Luxury Theme Park.
En Hidalgo, el proyecto de Mundo Charro combina parque temático, cultura, gastronomía, hotelería y eventos para impulsar un nuevo polo turístico.
En Riviera Maya, Nickelodeon Hotels & Resorts integra el parque acuático Aqua Nick como parte central de su experiencia hotelera.
Cuando la atracción crea el destino
La tendencia también ocurre en sentido contrario. Grupo Xcaret evolucionó de sus parques y experiencias hacia un ecosistema que incluye hoteles, transportación, gastronomía y experiencias marítimas.
En Monterrey, Parque Fundidora combina patrimonio, cultura, naturaleza, entretenimiento y eventos, mientras integra atracciones como el Museo del Niño, consolidándose como un importante punto de atracción turística.
En Ciudad de México, Aztlán Parque Urbano muestra cómo una atracción puede contribuir a la regeneración de un espacio urbano, integrando entretenimiento, áreas verdes y espacios públicos.
Una tendencia regional
La convergencia entre atracciones y turismo también se observa en América Latina y el Caribe, donde desarrolladores turísticos incorporan entretenimiento y operadores de atracciones amplían su oferta hacia la hospitalidad y otros servicios.
“Una atracción puede ser mucho más que un lugar de visita: puede convertirse en un motivo para viajar y contribuir a crear experiencias y destinos completos. Esta convergencia representa una oportunidad importante para México y para América Latina y el Caribe”, agregó Reyes.
En ambos sentidos, las atracciones están adquiriendo un papel cada vez más estratégico en el desarrollo turístico y económico de las comunidades y regiones donde operan.

