Consejos prácticos para optimizar el presupuesto en estas vacaciones

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  • Claves para que el retorno a las actividades cotidianas no se convierta en un dolor de cabeza.

RedFinanciera

México se prepara para una de las temporadas vacacionales más álgidas de los años recientes. Con el certamen mundialista ya en marcha, se espera que al país lleguen millones de turistas, así como que los mexicanos se desplacen a las ciudades clave para no perderse un solo minuto de este acontecimiento deportivo.

Y aunque la fiebre por el fútbol es poderosa, viajar en esta temporada vacacional viene acompañado con la pregunta de cómo hacerlo sin salir económicamente perjudicado y que una grata experiencia se convierta en un amargo recuerdo.

Para los expertos en finanzas, la manera de planear unas vacaciones saludables para el bolsillo es contemplar a mayor detalle los gastos que se harán y no dar nada por sentado. Iniciar por el presupuesto que se tiene es lo indicado, y no por los precios de tiquetes y hospedaje.

“Un error frecuente es empezar por buscar vuelos y hoteles y después intentar ajustar el presupuesto”, explica Javier Rivas de EAE Business School “Lo más recomendable es hacer el ejercicio al revés: primero definir cuánto dinero se puede destinar al viaje sin afectar otras obligaciones financieras, como ahorro, pagos pendientes o gastos fijos del hogar, y también investigar los costos reales del destino, ya que muchas veces el valor del tiquete representa solo una parte del gasto total”.

Para Javier, los presupuestos no deben trazarse con optimismo sino contemplando escenarios probables, dejando margen a situaciones inesperadas, entre las que suelen aparecer todos esos gastos menores que parecen pequeños y se pasan por alto, como el transporte dentro del destino, las tarifas por equipaje adicional, los seguros de viaje, las propinas o las comidas fuera del itinerario inicial.

También es común subestimar gastos relacionados con conectividad, entradas a atracciones, impuestos turísticos o consumos en aeropuertos y terminales de transporte. Son justo esos gastos los que, por no considerarse desde el principio, generan la sensación de que el viaje fue mucho más caro de lo esperado. Por eso debe apartarse una suma para pagos imprevistos o variables.

“Y otro tema son los gastos emocionales, que también deben contemplarse”, añade Rivas. “Las vacaciones suelen generar una sensación de desconexión de la rutina que puede llevar a justificar compras impulsivas que vale la pena evaluar, dándose un tiempo antes de realizarlas; después de unas horas, la percepción sobre la necesidad real de adquirir algo cambia considerablemente”.

Y para finalizar, se recomienda también ser flexible con las fechas, viajar en temporadas de menor demanda o investigar opciones de transporte público y restaurantes locales para optimizar el dinero sin sacrificar la calidad de la experiencia. El presupuesto debe entenderse como una herramienta para disfrutar con tranquilidad y no como una restricción, priorizando las experiencias realmente importantes alineadas con los intereses del viajero.

Tener en cuenta todo esto hará del descanso algo más amigable, advierte Javier Rivas, pues las vacaciones terminan, pero las consecuencias financieras pueden extenderse durante meses si no existe una gestión adecuada. Disfrutar de la experiencia sin regresar con una carga financiera excesiva permite que el viaje deje recuerdos positivos y no amargos.