Titizé… el ensueño circense de Finzi Pasca

0
7
  • Por Glen Rodrigo Magaña (HOMO ESPACIOS)

Red Financiera

El surrealismo circense que proyecta al interno a un onírico destino veneciano, donde la magia de la ternura, figuras humanas que se escupen en una danza aérea, la destreza del malabarismo con pelotas lumínicas, la narrativa poética del clown y el cancionero italiano de un frenético trío montado en una bicicleta, es un sueño del ser a cargo de la Compagnia Finzi Pasca, llamado: Titizé. Un sueño veneciano. El Teatro de la Ciudad Esperanza Iris presentó cuatro funciones de esta puesta en escena, del 28 al 31 de mayo. La obra ofrece 80 minutos de acrobacia, teatro y música, con un ensamble internacional de diez intérpretes, donde el montaje exige un espectador dispuesto a dialogar con la composición visual y la narrativa del encanto.

Titizé parece haber salido de “Las metamorfosis” de Ovidio, como si los Oneiroi -Morfeo, Fobétor y Fántaso-, hubieran creado una puesta en escena con sirenas voladoras, elefantes y rinocerontes que ahora dirigen un circo de “arlecchini” trapecistas, ecos del espejismo clásico en unas copas de vidrio, una reina que levita con su cabellera, la magia de un prestidigitador estilo “rockstar”, o como dijera el caballero maestro de ceremonias, “el pinche mago”, remarcando las carcajadas del público, así como la maestría aérea de sus increíbles artistas circenses, con una estética que deja con la “boca abierta” a cualquiera. En definitiva, Finzi Pasca, logra entrelazar un surrealismo donde la belleza, el circo y su arte de acariciar el interno, es tan real como un sueño que se abraza el ser.

El proyecto nació como una coproducción internacional entre la compañía suiza, la Fondazione Teatro Stabile del Veneto y la sociedad Gli Ipocriti Melina Balsamo, debutó en julio de 2024 en el Teatro Goldoni de “La Serenissima” Venecia en Italia. El título de la pieza, Titizé, es una palabra rítmica veneciana que recalca el verbo “ser” y se traduce como “tú eres”, llevándonos a un sueño veneciano. La narración es alusiva y se apoya en un hiperbólico “grammelot”, así como en los conceptos del Teatro de la Caricia y el Gesto Invisible, conceptos desarrollados a lo largo de 40 años por la agrupación suiza, que consolidan una emotiva estética que entrelaza la acrobacia, la danza, el circo y el teatro documental.

La estructura de la obra se divide en 15 cuadros escénicos diseñados para replicar la lógica impredecible de los sueños. En las explicaciones sobre su proceso creativo, el autor, director y diseñador de iluminación, Daniele Finzi Pasca, detalla que el concepto de Venecia en esta obra no opera como un destino turístico, sino como un estado psicológico. Sobre el escenario, el montaje recrea la atmósfera y la poesía veneciana que integra reflejos en el agua, transparencia nebulosa, lluvia surrealista y el mítico juego del disfraz, que se complementa con objetos que levitan y personajes de la tradición que, como hábiles prestidigitadores, son duplicados, desmontados y reconstruidos frente al espectador.

La ejecución interpretativa y acrobática es realizada por Gian Mattia Baldan, Andrea Cerrato, Francesco Lanciotti, Luca Morrocchi, Gloria Ninamor, Caterina Pio, Léa Kral, Rolando Tarquini, Micol Veglia y Leo Zappitelli. El diseño escénico y la utilería, a cargo de Hugo Gargiulo y el escenógrafo asociado Matteo Verlicchi, soportan la complejidad de las rutinas de vuelo y los continuos equilibrios imposibles. El equipo creativo se completa con la música, orquestación y diseño sonoro de Maria Bonzanigo, el diseño de vestuario de Giovanna Buzzi y la producción de Antonio Vergamini.