- DIOS SALVE AL REY
- CARLOS RAMOS PADILLA
Red Financiera
Parecería plausible que el gobierno determine el rescate y defensa de los pueblos originarios, pero ¿porque la “transformación” intentó cancelar el proyecto de “pueblos mágicos”?
Dar dignidad a aquellas regiones que aún se defiende con usos y costumbres es loable.
Intentar, sólo intentar que los niños aprendan mejor el náhuatl que el inglés parece representar retroceso en tanto millones de jóvenes ya se entienden con la Inteligencia Artificial.
Llenar al país de artesanías y vajillas de barro podría dar identidad.
Tratar el tema de los indígenas en foros internacionales es meritorio y a contrapelo cuando otras naciones en el mismo evento tratan de llevar al ser humano a Marte y colonizar la Luna.
Vestir de China Poblana en eventos de etiqueta y celebraciones cívicas es a voluntad. Todo eso está bien, requetebién si nos va a impulsar a ser una nación respetada y de vanguardia.
Donde se equivocan es en tratar de destruir nuestros orígenes, cortar nuestras raíces, manipular a la historia y luego desafiar a otras naciones con la solicitud de “perdón” por actos cometidos hace 500 años, por cierto el encuentro de las dos civilizaciones más importantes en su momento.
¿Por qué no retar a poner en “pausa” las relaciones con Estados Unidos por aquello de las invasiones y mutilar nuestro territorio? ¿por qué no emprenderla contra Francia por atentar contra nuestra soberanía y libertad antes de festejar el 5 de mayo?
¿Es más, por qué la presidenta (con a) no nos habla de esa MUJER que sirvió de intérprete, cómplice y amante de los españoles y que es conocida como La Malinche?
Parece que todo se reduce a quitar a Colón de Reforma. Pero el ridículo es enfrentar a la corona española para luego recibir el Rey en el Palacio construido por Cortes (por cierto patrimonio de la humanidad) y llenar el Patio de Honor con la bandera de esa nación, en un acto pleno de reconocimiento al “conquistador”, al “invasor”.
Antes de llamarlo Palacio Nacional era conocido como “Casas Nuevas de Cortes” o Palacio Virreinal. Un inmueble que a metros presume la primer catedral y primer universidad del continente. Expresiones de cultura y academia heredadas por los españoles.
Junto en contraesquina el Hospital de Jesús donde se atendía a miles de indígenas desamparados. Pero más aún, se hablamos de arraigos y devoción está la Virgen de Guadalupe que se atrevió a lucir en una falda la Sra Sheinbaum en actos de campaña siendo judía.
Por un evento deportivo la presidenta (con a) se vio obligada a recibir a un monarca y tragarse todo su antagonismo discursivo. Se rozó con uno de los más selectos y respetados personajes cuya información, cultura y educación dejan una profunda muestra incluso de tolerancia, humildad y simpatía aún cuando millones se inclinan ante su presencia en reverencia a su majestad.
La presidenta (con a) no se atrevió a enfrentarlo como lo hace a gritos en asambleas callejeras.
Desvío la atención para hablar sobre pueblos originarios, no sobre los ataques injustificados a nuestro tejido de ADN.
Que no está enterada como los franceses (monos blancos) y el gobierno de aquella nación intervinieron en el levantamiento del EZLN en Chiapas en el 94?
No sabe cómo Fidel Castro y Maduro encajaban células de desestabilización en nuestro país con guerrillas disfrazadas de “maestros” o “médicos”.
Sabemos todos que las guerras, invasiones y conquistas dejan enormes cantidades de muertos pero se olvida de la brutalidad y salvajismo, sacrificios y antropofagia con que los aztecas dominaban en nuestro territorio.
Pero todo eso pierde importancia cuando en el despacho presidencial, en la Casa de Cortés, se impone el DIOS SALVE AL REY.

