Huelga de actores en Hollywood; lo que implica un hecho de esta magnitud

0
131
  • Los actores se unen al gremio de guionistas que han estado en paro desde mayo

RedFinanciera

El Sindicato de Actores de Estados Unidos (SAG-AFTRA) ha declarado una huelga indefinida debido a la falta de acuerdo con los principales estudios de cine y televisión para la negociación de un nuevo convenio colectivo.

Las negociaciones fallidas entre SAG-AFTRA y la Alianza de Productores de Cine y Televisión (AMPTP, en inglés) suponen un verdadero terremoto en un Hollywood ya aturdido tras el paro que mantiene desde mayo el Sindicato de Guionistas de EU (WGA).

Los sindicatos de este sector se han declarado en huelga hasta una veintena de veces en los últimos 90 años y el motivo principal casi siempre ha estado relacionado con un cambio tecnológico. Si en el pasado fueron los retos derivados de la televisión, las cintas de video o los DVD, ahora son las plataformas de “streaming” y la IA.

En los últimos tiempos, los guionistas ya cesaron sus actividades en 2008 reclamando compensaciones más altas por los contenidos que estrenaban y luego se distribuían en televisión lineal, lo que sentó las bases del conflicto actual.

Los derechos residuales (“residuals”, en inglés) son los pagos adicionales que los grandes estudios de Hollywood, y ahora las gigantescas plataformas de “streaming”, deben abonar a los profesionales del entretenimiento cada vez que se vuelve a emitir alguno de los títulos en los que han trabajado.

Tanto SAG-AFTRA como WGA están demandando un aumento en las tarifas y exigiendo que estas estén vinculadas al número real de reproducciones acumuladas, en respuesta al crecimiento significativo de contenido en línea.

De hecho, durante sus respectivas negociaciones, los sindicatos plantearon que una tercera empresa independiente se encargara de recopilar con transparencia los datos de cada serie o película para así hallar una fórmula justa.

El sindicato de actores ha evidenciado repetidamente su preocupación sobre el uso de la inteligencia artificial en la industria del entretenimiento, algo que consideran un “cambio radical” y una “amenaza existencial” para su trabajo.

Los intérpretes demandan que su nuevo convenio colectivo especifique alguna cláusula en la que se les proteja ante la explotación de su identidad y talento “sin consentimiento ni retribución”.

Los grandes estudios y plataformas de streaming han destacado que actualmente no son rentables y es ampliamente conocida la saturación del mercado de las plataformas, así como la situación financiera complicada de conglomerados como Disney, que planea recortar 7,000 puestos de trabajo este año.

Sin embargo, este jueves aclararon que antes de que las negociaciones llegaran a un punto muerto, habían propuesto un aumento del 76% en los derechos residuales para los actores, así como una innovadora inteligencia artificial (IA) que protege las imágenes digitales de los intérpretes.

La inflación, el estancamiento de los salarios y las consecuencias de la pandemia de covid-19 han contribuido a estimular la sindicalización en todos los sectores de Estados Unidos.

Aunque la afiliación sindical en el sector privado lleva mucho tiempo en declive, de acuerdo a una encuesta de Gallup del año pasado, el 71 % de los estadounidenses mostraba una opinión favorable hacia los sindicatos, el dato más alto desde 1965.

PELÍCULAS Y SERIES AFECTADAS

Hasta el momento se desconoce la proyección que puede tener la huelga y a cuántos títulos audiovisuales actualmente en rodaje o proceso de producción puede perjudicar.

Eso sí, los más de dos meses que abarca ya la huelga de guionistas ha puesto en jaque a series de la talla de “Stranger Things”, “Cobra Kai” o “Abbott Elementary”, así como películas tan conocidas como “Gladiator 2” y la segunda parte de la nueva saga de “Mission: Impossible”.

EN LA HISTORIA


El paro más reciente del gremio de actores data de 1980 y entonces se alargó durante tres meses. Aproximadamente, la misma duración con la que contó la sonada huelga del Sindicato de Guionistas de EE.UU. en 2007-2008, que se extendió durante cien días.