El papel de los datos y la IA en la protección de la inversión

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  • Apenas el 2.5% de las empresas constructoras encuestadas reporta terminar sus proyectos de manera consistente

RedFinanciera

El presupuesto de una construcción permite saber cuánto cuestan los materiales, la mano de obra, la maquinaria o el equipamiento. Mucho más difícil es medir cuánto cuesta una aprobación que se retrasa, un trabajo que debe repetirse o una decisión tardía que se vuelve un problema, ya que afecta la programación inicial. Es en este punto donde la gestión digital de proyectos de construcción cobra relevancia: aprovechar los datos que genera la obra para aprovechar los datos que genera la obra “en tiempo real” o de “forma oportuna” para detectar desviaciones y costos que no siempre son visibles en el presupuesto.

Y el problema no es menor. De acuerdo con el FMI Project Management Study 2025, apenas el 2.5% de las empresas constructoras encuestadas reporta terminar sus proyectos de manera consistente dentro del tiempo y presupuesto establecidos. El dato muestra una realidad conocida por quienes están en obra: cumplir simultáneamente con alcance, costo y plazo sigue siendo uno de los principales retos de la gestión de proyectos.

Por eso, una parte de la atención sobre la rentabilidad está pasando de los costos directos a la forma en que se gestiona el proyecto. El uso de tecnología y herramientas con inteligencia artificial en la construcción puede aportar en este frente al analizar información de distintas etapas de la obra, encontrar relaciones que pueden pasar inadvertidas para un equipo y ayudar a identificar patrones, anticipar riesgos y tomar decisiones oportunas, antes de que una incidencia termine convirtiéndose en un retraso o un sobrecosto.

“Si bien la tecnología y las herramientas con IA no reducen el precio del acero ni evitan que cambien las condiciones de un proyecto, sí pueden reducir el costo del caos: detectar antes una desviación, conectar información que estaba dispersa y darle al equipo mayor capacidad para tomar decisiones oportunas”, explica Patricia Araiza, directora de Normatividad y Sustentabilidad Corporativa de GAYA.

La gestión digital de proyectos de construcción permite anticipar desviaciones

Retrabajos, cambios de último minuto, esperas entre contratistas, aprobaciones tardías, compras urgentes o errores derivados de trabajar con distintas versiones de un plano, consumen tiempo y recursos sin necesariamente aparecer como una partida específica de “ineficiencia”. A esto se suma la coordinación diaria entre arquitectos, ingenieros, contratistas, proveedores y supervisores, donde una información desactualizada o una decisión que llega tarde puede terminar afectando otras actividades.

La diferencia está en el momento en que se detecta el problema. En un esquema reactivo, primero ocurre la incidencia: después alguien tiene que identificarla, encontrar la información necesaria, reunir a los responsables y buscar una solución. Para entonces, el impacto puede haberse trasladado al programa de obra, a los costos o a otras actividades. Las herramientas de análisis apoyadas en IA pueden cambiar ese momento de intervención. Al cruzar información de distintas fuentes y etapas del proyecto, pueden ayudar a detectar patrones, inconsistencias o desviaciones que merecen atención y ponerlas a disposición del equipo para que tome decisiones con mayor oportunidad. La tecnología no sustituye al criterio de quienes están a cargo de la obra; ayuda a que ese criterio tenga mejores datos y llegue a tiempo.

Para Patricia Araiza, el valor de esta anticipación está en reconocer señales que, por separado, podrían parecer menores: “Una desviación rara vez comienza como un gran problema. Puede partir de una aprobación pendiente, una incompatibilidad entre documentos o una actividad que empieza a retrasarse. Analizar esas señales en conjunto permite identificar riesgos que de otra forma podrían hacerse visibles cuando ya afectan otras etapas de la obra”.

La anticipación también tiene una relación directa con la rentabilidad. El mismo estudio de FMI señala que las empresas en las que los gerentes de proyecto participan al menos de manera moderada en la estimación, alcanzan sus objetivos de margen el 78% de las veces, frente al 55% registrado cuando no participan. El hallazgo pone de manifiesto la importancia de una planeación de proyectos de construcción para controlar el presupuesto: las decisiones que se toman antes de iniciar la obra también pueden tener un impacto importante en el resultado económico del proyecto.

¿Dónde puede reducirse la fricción operativa?

El primer paso es identificar dónde se están generando esperas, retrabajos, errores de información o decisiones que llegan tarde. A partir de contar con esta información y tener una captura oportuna de datos para crear trazabilidad, las herramientas digitales y las aplicaciones de IA pueden apoyar tareas como:

  • Detectar inconsistencias entre documentos, modelos y versiones de planos.
  • Identificar señales asociadas con posibles retrasos en actividades del programa.
  • Dar seguimiento a acuerdos, minutas, pendientes y aprobaciones.
  • Comparar avances contra el programa y el presupuesto.
  • Facilitar la coordinación entre especialidades, contratistas y otros participantes del proyecto.
  • Identificar necesidades de información, recursos o decisiones antes de que se conviertan en un obstáculo.
  • Centralizar información para reducir el tiempo dedicado a buscar documentos o validar cuál es la versión vigente.
  • Capturar datos de manera oportuna para mantener la trazabilidad de la información y de los procesos.

Esto también cambia la manera de entender cómo utilizar la gestión de proyectos de construcción para evitar sobrecostos. El objetivo no es automatizar la obra completa, sino identificar dónde se están produciendo retrasos, errores o pérdidas de información y utilizar los datos para intervenir de manera oportuna.

Por eso, aplicar tecnología que puede estar basada en la inteligencia artificial a la construcción tiene mayor sentido cuando existe una metodología de gestión, procesos definidos y equipos capaces de interpretar la información. La tecnología puede hacer más visible un problema, pero no corrige por sí sola un proceso que está mal definido. Digitalizar el desorden simplemente permite verlo más rápido.

La gestión de obra se convierte en un frente de innovación

La innovación en construcción no depende únicamente de nuevos materiales, maquinaria o sistemas constructivos. También está en la manera en que se toman y coordinan las decisiones que acompañan un proyecto desde la planeación hasta la entrega. En este sentido, la IA puede ayudar a organizar grandes volúmenes de información, encontrar patrones y señalar posibles riesgos para que los equipos puedan actuar antes de que una desviación termine afectando el proyecto.

“El objetivo no es tener una obra dirigida por algoritmos. Es conseguir que gerentes de proyecto, supervisores y especialistas cuenten con mejor información para decidir. Cuando una organización combina metodología, experiencia y datos, puede detectar antes aquello que termina convirtiéndose en tiempo perdido, retrabajo o sobrecosto”, afirma Araiza.

La tecnología y herramientas basadas en inteligencia artificial no eliminan la complejidad ni la incertidumbre propias de construir. Lo que sí pueden hacer es ayudar a que esa complejidad sea más visible y gestionable. La gestión digital de proyectos de construcción permite identificar señales de desviación cuando todavía existe margen para corregirlas, en lugar de esperar a que el impacto termine reflejándose en el presupuesto o en el calendario.