Boom del sector de cómputo en riesgo ante la revisión del T-MEC

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  • El sector se sitúa más cerca de una maquila que de una verdadera integración productiva que sume valor: Banco Base

Red Financiera

El comercio exterior de México vive un cambio acelerado. El sector de equipo de cómputo incrementó sus exportaciones en 144.8% en 2025, lo cual representa ya 12.85% de las exportaciones del país. Pero la tendencia continúa: al cierre del primer trimestre de 2026, el sector logró exportar 34,969 millones de dólares (mdd), superando en apenas tres meses la totalidad de lo exportado en 2024 y 40% de lo alcanzado en 2025.

Este incremento ha logrado amortiguar temporalmente un momento problemático en el sector exportador líder en México: el automotriz. Sin embargo, detrás de este crecimiento se esconde una vulnerabilidad estructural. El sector se sitúa más cerca de una maquila que de una verdadera integración productiva que sume valor.

Esto puede ser un punto débil, en un momento en que los medios están anticipando que este 1° de julio Estados Unidos se pronunciaría a favor de no extender el Tratado de Libre Comercio (T-MEC) por 16 años, sino optar por una revisión anual por los próximos 10 años. La discusión sobre la integración regional de los productos ha sido uno de los temas clave en cada negociación y revisión del tratado.

“Este es un momento clave para que el sector de cómputo mexicano aumente la integración regional de su productos, con el fin de aprovechar el crecimiento del sector de forma permanente y disminuir riesgos inminentes”, señaló Julio Escandón, director general de Banco BASE.

La triangulación y el fantasma de la maquila

Un reporte del área de Estudios Económicos de Grupo Financiero BASE, encabezada por Gabriela Siller, revela que este boom no responde a un cambio estructural interno, sino a una coyuntura externa impulsada por el auge en la inversión en la Inteligencia Artificial (IA) y los centros de datos en Estados Unidos (cuya inversión privada creció un 29.76% en 2025). A esto se sumó un salvavidas arancelario temporal: mientras México enfrentó un arancel de apenas 0.18% para equipos de cómputo, en el mercado estadounidense, a las exportaciones chinas les fue aplicado uno de 30.28%.

El análisis detalla que el 82.14% del valor total exportado del sector se concentra en una sola subpartida: las unidades de procesamiento central (CPU), el cerebro de los servidores. El problema radica en que México no produce los componentes clave; los importa.

El estudio de BASE demuestra una correlación matemática de 0.97 entre la importación de componentes asiáticos y la exportación de equipos terminados hacia Estados Unidos. Países como Taiwán (44.1%), China (10.4%) y Malasia (9.8%) proveen los microprocesadores y memorias, configurando un esquema de triangulación donde México pone la mano de obra para el ensamble final y despacha el 94.8% del producto hacia Estados Unidos.

Esta estructura expone al país a un riesgo inminente ante la próxima revisión del T-MEC en julio de 2026. La implementación de reglas de origen estrictas o el avance de la investigación bajo la Sección 301 por parte de la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR) podrían afectar el negocio de la noche a la mañana.

Bajo valor, pocos empleos

No siempre mayores exportaciones equivalen a mayor bienestar social y empleo. Los analistas de BASE comprobaron que no existe una relación estadísticamente significativa entre el crecimiento exportador de equipo de cómputo y la creación de empleo en el sector en México. Mientras que en 2025 las exportaciones del sector se dispararon 144.8%, el empleo sectorial apenas avanzó 9.45%.

Esto contrasta drásticamente con la industria automotriz, donde el impacto en el empleo es positivo, inmediato y profundamente sensible a los cambios del mercado. ¿Por qué el cómputo no genera empleos al mismo ritmo? El informe señala que el subsector operó al límite de su capacidad física (entre 90.9% y 99.5% de utilización de planta en 2025). Al estar operando al tope del “techo técnico”, las empresas no pueden contratar más personal ni expandir la producción a menos que ocurra una inyección masiva de activos fijos.

El dinamismo exportador de equipo de cómputo del país está generando poco valor agregado, por lo que su impacto en el empleo no es igual a otras industrias manufactureras.

“México encontró en el cómputo un motor de emergencia que evitó la contracción de sus exportaciones totales, pero el modelo actual carece de raíces profundas. El país tiene la oportunidad de transitar del simple ensamble y triangulación a la transferencia tecnológica y la producción nativa de componentes. De esta manera podría convertir una vulnerabilidad en una fortaleza estratégica”, señaló Julio Escandón.