Recomienda CEESP cuidar el grado de inversión

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  • Es un sello de confianza que otorga mejores condiciones de financiamiento para la economía, mayores niveles de inversión productiva y de crecimiento económico
  • Por Gerardo Flores Ledesma

Red Financiera

El sector privado del país recomendó al gobierno de Claudia Sheinbaum cuidar el grado de inversión que se mantenido en los últimos 25 años por parte de las agencias calificadoras, y aunque México no enfrenta un escenario económico inminente para perderlo, es vital mejorar sus fundamentales macroeconómicos a través de reducir su déficit fiscal en los siguientes años para estabilizar la deuda.

Lo anterior debe estar al margen de la instrumentación de una reforma fiscal, señala el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), y agrega que en el corto plazo es crucial promover el crecimiento económico del país a través de impulsar la inversión, tanto pública como privada.

En su más reciente análisis aclara: “Eso es clave para recuperar y elevar el nivel de crecimiento en el corto, mediano y largo plazos, así como para fortalecer las finanzas públicas y reducir el endeudamiento y el déficit público”.

El organismo empresarial subraya que México tiene casi 25 años con grado de inversión por las tres principales agencias calificadoras, pero en los últimos ocho años el país ha experimentado recortes graduales en la calificación de riesgo soberano.

Detalla de dos de estas agencias mantienen a México a un escalón del grado especulativo, y que entre los principales riesgos que observan están: crecientes presiones fiscales, bajo crecimiento económico y el importante apoyo financiero a PEMEX.

Para el CEESP es imperativo mantener el grado de inversión, porque es un sello de confianza que otorga mejores condiciones de financiamiento para toda la economía, mayores niveles de inversión productiva y de crecimiento económico.

IMPERATIVO CUIDAR LA CALIFICACIÓN CREDITICIA

En marzo del año 2000 Moody´s Ratings le otorgó a México el grado de inversión, siendo la primera agencia de calificación crediticia y de riesgos financieros en hacerlo. Posteriormente, en enero del 2002 y en febrero de ese mismo año, tanto Fitch Ratings como Standard and Poor´s (S&P) también se lo otorgaron, respectivamente.

Por lo anterior, México obtiene formalmente el reconocimiento de grado de inversión en enero del 2002, en virtud de que las reglas financieras internacionales exigen que al menos dos de las principales agencias calificadoras otorguen una calificación crediticia con grado de inversión para considerar que una economía goza de dicho distintivo.

De los beneficios financieros de contar con el grado de inversión por un cuarto de siglo se encuentran la profundidad con la que la moneda mexicana se comercia en los mercados internacionales diariamente (aproximadamente 125 mil millones de dólares) o la colocación de deuda soberana en los principales mercados internacionales.

A lo largo de los años, el país subió algunos escalones, alcanzando su mejor posición entre el 2014 y 2018, donde estuvo tres peldaños por arriba del mínimo requerido. Sin embargo, en los últimos ocho años el país ha experimentado recortes graduales en la calificación.

El CEESP recuerda que entre el mes de abril y mayo de este año, las agencias calificadoras S&P Global Rating, Moody’s Rating y Fitch Rating degradaron la calificación de Riesgo Soberano de México. S&P Global Rating, aunque mantuvo la calificación de México en BBB (a dos peldaños del grado especulativo) cambió su perspectiva de estable a negativa; Moody’s México por su parte, pasó de Baa2 con perspectiva negativa a Baa3 con perspectiva estable, justo a un escalón de perder el grado de inversión; y Fitch Rating bajó la calificación soberana de México de BBB a BBB-, el último escalón del grado de inversión de la calificadora.

La degradación en la calificación -añade el CEESP-, se explica por tres razones: crecientes presiones fiscales, donde los gastos crecen más rápido que los ingresos y, por ende, ello se traduce en mayor contratación de deuda; dos, un crecimiento económico reducido, menor al 1% en promedio anual para los últimos 7 años, lo que impacta las fuentes de recaudación; y tres, el importante apoyo financiero a PEMEX, donde a pesar del compromiso de que a partir del 2027 la empresa no requeriría más apoyos, en el presupuesto del próximo año se destinan más de 81 mil millones de pesos (mmp) a la petrolera.

Un aspecto preocupante del nivel actual de endeudamiento que tiene el país es el monto creciente en el pago de intereses, revela el CEESP.

En el paquete económico para el próximo año, se estima que el servicio de la deuda será de 4% del PIB, su nivel más alto desde el 1990. Resalta que el pago de intereses respecto a los ingresos totales del gobierno cerrará 2026 en 17.8%, dos puntos porcentuales por arriba del nivel del 2025, lo que está muy por encima de los niveles previos a la pandemia y es más alto que en la mayoría de los países con calificación soberana equivalente.

No obstante, lo anterior, sin duda México cuenta con cualidades importantes para mantener y mejorar la calificación crediticia en los próximos años. Dentro de las principales fortalezas que se observan del país está el acceso preferente al mercado estadounidense y la independencia del Banco Central (Banxico).

EL ACUERDO COMERIAL CON EU, FACTOR CLAVE

Para las calificadoras, el acuerdo comercial con Estados Unidos representa un factor clave para el comercio, la inversión y la actividad industrial del país.

Por su parte, la independencia del Banco de México es vital para anclar las expectativas de inflación y preservar la estabilidad macroeconómica.

Se apunta que “es imperativo mantener el grado de inversión. Es reconocido que el grado de inversión es un sello de confianza de que se pagarán los compromisos de deuda. Esta confianza a su vez se traduce en tasas de interés más bajas para créditos, acceso más amplio a mercados de capitales internacionales, financiamiento más barato para las empresas, mayor estabilidad cambiaria, mayor atracción de inversión extranjera, entre otros muchos beneficios”.

Y agrega: “Para mantener la calificación, las calificadoras esperan que se estabilice la relación deuda-PIB”.

Se explica que por la experiencia internacional, es deseable no llegar a un nivel superior al 60% de deuda respecto al producto interno bruto, ya que economías como la de Brasil, perdieron el grado de inversión al superar este umbral.

De acuerdo con datos del Fondo Monetario Internacional, la deuda neta proyectada para México en 2031 la estima por debajo del 56%, es decir, observa una estabilización de este indicador en los próximos años. Tanto el FMI como Fitch Rating comentan que México necesita un déficit fiscal de aproximadamente 2.5% del PIB para estabilizar la dinámica de la deuda, nivel que no se ve en las proyecciones de la Secretaría de Hacienda dentro de su horizonte de análisis en el paquete fiscal 2027.