Aranceles adicionales a Canadá violan al T-MEC

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  • El primer ministro de Canadá, Mark Carney, rechazó argumentos de Trump y dijo que las medidas adoptadas fueron una respuesta a las restricciones comerciales de EU

Red Financiera

La decisión de Donald Trump para imponer un arancel del 50% sobre determinadas importaciones provenientes de Canadá, utilizando por primera vez durante su administración la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, faculta al presidente de EU a imponer aranceles de hasta 50% a países que, a su juicio, mantienen prácticas discriminatorias contra el comercio de Estados Unidos.

En respuesta a los aranceles, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, calificó la medida como “la más reciente de una serie de acciones comerciales unilaterales de Estados Unidos”, señalando que los aranceles estadounidenses constituyen una violación directa del T-MEC. Asimismo, rechazó los argumentos de la administración Trump y sostuvo que las medidas adoptadas por Canadá han sido únicamente una respuesta a las restricciones comerciales previamente impuestas por Estados Unidos, particularmente en los sectores automotriz y del acero. No obstante, Carney reiteró que su gobierno continúa dispuesto a negociar una solución al conflicto comercial y afirmó que Canadá ha presentado diversas propuestas para resolver las diferencias entre ambos países.

Analistas de Banco Base señalaron que a pesar del endurecimiento del discurso por parte de ambas administraciones, el anuncio podría formar parte de una estrategia de negociación más que de una decisión definitiva.

En ocasiones anteriores, Donald Trump ha amenazado con imponer aranceles de gran magnitud que posteriormente han sido suspendidos o modificados tras negociaciones bilaterales o por la reacción de los mercados financieros. En este sentido, no se descarta que, antes de la fecha prevista para su entrada en vigor, ambos gobiernos busquen alcanzar un acuerdo que permita posponer, reducir o incluso cancelar parte de los nuevos aranceles. Esta mañana Greer comentó al respecto que en ocasiones los aranceles sirven para lograr mejores negociaciones y que continuarán las conversaciones con su contraparte canadiense.

Canadá es el segundo socio comercial de Estados Unidos, con una participación de 12.42% en el comercio total, únicamente por debajo de México, cuya participación asciende a 16.38%. Asimismo, Canadá es el segundo mayor importador para Estados Unidos, con 162,957 millones de dólares entre enero y mayo (último dato disponible), equivalentes al 11.41% de las importaciones estadounidenses. Sin embargo, también es el segundo principal destino de las exportaciones de Estados Unidos, al absorber 14.03% del total, por lo que el déficit comercial con Canadá representa únicamente 4.78% del déficit comercial total estadounidense, muy por debajo de México que explica el 20.33% del déficit estadounidense.

De entrar en vigor el 19 de agosto, la nueva medida elevaría la tasa promedio cobrada a las importaciones provenientes de Canadá de 3.05% en mayo (último dato disponible) a un nivel de 5.65%, siempre y cuando los aranceles se cobren al pie de la letra. Con esto el arancel promedio estaría por encima del 3.65% que actualmente enfrentan las importaciones mexicanas y se ubicaría en la posición 20 entre los principales 35 países desde los que importa Estados Unidos. Esto podría fortalecer la competitividad relativa de las exportaciones mexicanas y permitir que México continúe ganando participación de mercado en Estados Unidos.

A este entorno favorable se suma el avance de las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos. Hoy inicia la tercera ronda de conversaciones bilaterales en el marco de la revisión del T-MEC, las cuales se extenderán durante tres días y abordarán temas relacionados con los aranceles al acero, aluminio y sus derivados, la industria automotriz, la seguridad económica, así como asuntos laborales y agrícolas. Previo al encuentro, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló que la Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, ha colaborado de manera constructiva para fortalecer la relación bilateral. Para México, uno de los principales objetivos será lograr una reducción o moderación de los aranceles sectoriales que actualmente afectan a la industria manufacturera y a sectores estratégicos como el automotriz y el siderúrgico.

No obstante, persisten riesgos relevantes para el tipo de cambio. Los aranceles temporales de 10% impuestos al amparo de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 expirarán el 24 de julio, por lo que no puede descartarse que la administración de Donald Trump anuncie nuevas medidas comerciales para sustituirlos.

En particular, existe el riesgo de que se impongan nuevos aranceles a las importaciones provenientes de México, lo que incrementaría la incertidumbre sobre el comercio bilateral y podría generar episodios de mayor aversión al riesgo en el mercado cambiario. Esta mañana, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, destacó en una entrevista que pronto se anunciarán aranceles en respuesta a los resultados de las investigaciones sobre trabajo forzoso respaldadas en la Sección 301. Agregó que estos aranceles abarcarán a 60 países. El peso mexicano comenzó a recortar sus ganancias de esta mañana tras los comentarios de Jamieson Greer.

Sobre el nuevo arancel que se impondrá a las importaciones canadienses, la administración estadounidense argumentó que Canadá mantiene diversas prácticas discriminatorias contra las exportaciones de Estados Unidos. Entre ellas destacan la eliminación de bebidas alcohólicas estadounidenses de establecimientos comerciales en varias provincias, un mayor acceso al mercado canadiense para productos lácteos provenientes de la Unión Europea, así como restricciones a las exportaciones de vehículos estadounidenses mediante cuotas arancelarias y otros mecanismos que favorecen la producción local. Los nuevos aranceles excluirán productos estratégicos como petróleo y gas, potasa, minerales críticos, así como aquellos sujetos a aranceles sectoriales independientes, incluidos el acero, el aluminio y los automóviles.

Un aspecto particularmente relevante es que las mercancías cubiertas por esta medida no podrán acogerse a las preferencias arancelarias del T-MEC, aunque cumplan con las reglas de origen del tratado. Esto representa un endurecimiento de la política comercial estadounidense, pues elimina una de las principales vías que habían utilizado los exportadores canadienses para reducir el impacto de los aranceles. En mayo, alrededor del 79.85% de las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos ya cumplían con las reglas del T-MEC, frente al 33.77% observado en febrero de 2025, reflejando la adaptación de las empresas al nuevo entorno comercial.