Los jefes también son víctimas del acoso

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  • Este tipo de acciones también erosiona empresas desde adentro

RedFinanciera

VESTIGA CONSULTORES, firma mexicana de consultoría en manejo de riesgos, seguridad corporativa, investigaciones y ciberseguridad, identificó que 27 % de los managers en México afirman sentirse acosados y “bulleados” por sus propios colaboradores. El hallazgo pone sobre la mesa un fenómeno que suele pasar desapercibido en las organizaciones: el acoso ascendente o upward mobbing y su relación directa con el incremento del riesgo de fraude interno.

A diferencia del acoso laboral convencional, donde el directivo es quien ejerce presión sobre sus subordinados, el upward mobbing invierte la dinámica: son los empleados quienes, sin autoridad formal, utilizan su poder informal para minar la figura del manager. Las manifestaciones van desde la retención de información estratégica y el sabotaje silencioso de instrucciones, hasta campañas de desprestigio en redes sociales y quejas reiteradas sin sustento real. El resultado es un ciclo destructivo que erosiona el liderazgo, eleva la rotación de personal, daña la moral del equipo y, en los casos más críticos, genera las condiciones idóneas para la comisión de actos fraudulentos.

“El mobbing contra los managers no es solo un problema de clima laboral: es una señal de alerta para la integridad del negocio. Cuando la autoridad de un directivo es sistemáticamente saboteada, se abren brechas que los actores de mala fe aprovechan para actuar con mayor impunidad”, señaló Sergio Díaz, socio director de VESTIGA Consultores.

El monitoreo también identificó los principales factores de riesgo que detonan este fenómeno. Los entornos en proceso de cambio o reestructuración son el caldo de cultivo más común, ya que la incertidumbre lleva a algunos grupos de empleados a responsabilizar a su jefe de las transformaciones. A esto se suman culturas organizacionales que toleran la falta de civismo, estructuras burocráticas rígidas con roles poco definidos y la llegada de un nuevo manager que aún no consolida su posición.

Frente a este escenario, VESTIGA recomienda que las empresas adopten medidas preventivas concretas: capacitar a los equipos de recursos humanos para identificar dinámicas tóxicas ascendentes, establecer políticas anti-acoso que contemplen explícitamente a los directivos como posibles víctima, y garantizar que las investigaciones internas sean objetivas y no partan del supuesto de que el jefe siempre es el agresor.

“Las organizaciones que no protegen a sus managers están, sin saberlo, debilitando su primera línea de defensa contra el fraude y la irregularidad. El liderazgo no puede ejercerse desde la vulnerabilidad”, agregó Díaz.

Reconocer el upward mobbing como un riesgo empresarial real –y no solo como un conflicto interpersonal– es el primer paso para blindar a las organizaciones frente a consecuencias que van mucho más allá del ambiente de trabajo.